martes, 13 de enero de 2009

19 de Diciembre de 1971 - Roberto Fontanarrosa

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Sí yo sé que ahora hay quienes dicen que fuimos unos hijos de puta por lo que hicimos con el viejo Casale, yo sé. Nunca falta gente así. Pero ahora es fácil decirlo, ahora es fácil. Pero había que estar esos días en Rosario para entender el fato, mi viejo, que hablar al pedo ahora habla cualquiera.

Yo no sé si vos te acordás lo que era Rosario en esos días anteriores al partido. ¡Y qué te digo “esos días”! ¡Desde semanas antes ya se venía hablando, del partido y la ciudad era una caldera, porque eso era lo que era la ciudad! Claro, los que ahora hablan son esos turros que después vos los veías por la calle gritando y saltando como unos desgraciados, festejando en pedo a los gritos y después ahora te salen con que son… ¿qué son?… moralistas… ¿De qué se la tiran, hijos de mil putas? Ahora son todos piolas, es muy fácil hablar. Pero si vos vieras lo que era la ciudad en esos días, hermano, prendías un fósforo y volaba todo a la mierda.

No se hablaba de otra cosa en los boliches, en la calle, en cualquier parte. Saltaban chispas, te aseguro. Y la cosa arrancó con el fato de las cábalas. O mejor dicho, de los maleficios.

—Hay que entender que no era un partido cualquiera, hermano, era una final final. Porque si bien era una semifinal, el que ganaba después venía a jugar a Rosario y le rompía el culo a cualquiera. Fuera Central como Ñul, acá le hacía la fiesta a cualquiera. ¡Y cómo estaban los lepra! ¡Eso, eso tendrían que acordarse ahora los que hablan al reverendo pedo y nos vienen a romper las pelotas con el asunto del viejo Casale! ¿No se acuerdan esos turros cómo estaban los lepra? ¿No se acuerdan ahora, mi viejo? Había que aguantarlos porque se corrían una fija, pero una fija se corrían, hermano, que hasta creo que se pensaban que nos iban a llenar la canasta. No que sólo nos iban a hacer la colita sino que además nos iban a meter cinco, en el Monumental y para la televisión. ¡Pero por qué no se van a la concha de su madre! ¡Qué mierda nos van a hacer cinco esos culosroto! ¡Así se la comieron doblada! ¡Qué pija que tienen desde ese día y no se la pueden sacar!

Pero la verdad, la verdad, hermano, con una mano en el corazón, que tenían un equipazo, pero un equipazo, de padre y señor mío.Hay que reconocerlo. Porque jugaban que daba gusto, el buen toque y te abrochaban bien abrochado. Estaba Zanabria, el Marito Zanabria; el Mono Obberti ¡Dios querido, el Mono Obberti, qué jugador! Silva el que era de Lanús, el albañil. ¡Montes! Montes de cinco; Santamaría el Cucurucho Santamaría, qué sé yo, era un equipazo, un equipazo hay que reconocer, y la lepra se corría una fija. ¿Sabés cuántos había en la ruta a Buenos Aires, el día del partido? Yo no sé, eran miles, millones, yo no sé de dónde habían salido tantos leprosos. Si son cuatro locos y de golpe, para ese partido, aparecieron como hormigas los desgraciados.

Todos fueron. ¡Lo que era esa ruta, papito querido! Entonces, oíme, había que recurrir a cualquier cosa. Hay partidos que no podés perder, tenés que ganar o ganar. No hay tutía. Entonces si a mí me decían que tenía que matar a mi vieja, que había que hacer cagar al presidente Kennedy, me daba lo mismo, hermano. Hay partidos que no se pueden perder. ¿Y qué? ¿Te vas a dejar basurear por estos soretes para que te refrieguen después la bandera por la jeta toda la vida? No, mi viejo. Entonces, ahí, hay que recurrir a cualquier cosa. Es como cuando tenés un pariente enfermo ¿viste? tu vieja, por ejemplo, que por ahí sos capaz hasta de ir a la iglesia ¿viste? Y te digo, yo esa vez no fui a la iglesia, no fui a la iglesia porque te juro que no se me ocurrió, mirá vos, que si no… te aseguro que me confesaba y todo si servía para algo. Pero con los muchachos enganchamos con la cuestión de las brujerías, de la ruda macho, de enterrar un sapo detrás del arco de Fenoy, de tirar sal en la puerta de los jugadores de Ñubel y de todas esas cosas que siempre se habla. Por supuesto que todas las brujas del barrio ya estaban laburando en la cosa y había muñecos con camiseta de Ñubel clavados con alfileres, maldiciones pedidas por teléfono y hasta mi vieja que no manya mucho del asunto tenía un pañuelo atado desde hacía como diez días, de ésos de “Pilato, Pilato, si no gana Central en River no te desato”.

Después la vieja decía que habíamos ganado por ella, pobre vieja, si hubiera sabido lo del viejo Casale, pero yo le decía que sí para no desilusionarla a la vieja.

Pero todo el fato de la ruda macho y el sapo de atrás del arco eran, qué sé yo, cosas muy generales, ya había tipos que lo estaban haciendo y además, el partido era en el Monumental y no te vas a meter en la pista olímpica a enterrar un sapo porque vas en cana con treinta cadenas y no te saca ni Dios después, hermano. Entonces, me acuerdo que empezamos con la cosa de las cábalas personales. Porque me acuerdo que estábamos en el boliche de Pedro y veníamos hablando de eso. Entonces, por ejemplo, resolvimos que a Buenos Aires íbamos a ir en el auto del Dani porque era el auto con el que habíamos ido una vez a La Plata en un partido contra Estudiantes y que habíamos ganado dos a cero. Yo iba a llevar, por supuesto, el gorrito que venía llevando a la cancha todos los últimos partidos y no me había fallado nunca el gorrito. A ése lo iba a llevar, era un gorrito milagroso ése.

El Coqui iba a ir con el reloj cambiando de lugar, o sea en la muñeca derecha y no en la izquierda, porque en un partido contra no sé quién se lo había cambiado en el medio tiempo porque íbamos perdiendo y con eso empatamos. O sea, todo el mundo repasó todas las cábalas posibles como para ir bien de bien y no dejar ningún detalle suelto. Te digo más, estuvimos parados en la tribuna en el partido contra Atlanta para pararnos de la misma manera en el partido contra la lepra el boludo de michi decía que él había estado detrás del Valija y el Miguelito porfiaba que el que había estado detrás del Valija era él.

Mirá vos, hasta eso estudiamos antes del partido, para que veas cómo venía la mano en esos días. ¿Y sabés qué te lleva a eso, hermano, sabés qué te lleva a eso? El cagazo, hermano, el cagazo, el cagazo te lleva a hacer cualquier cosa, como lo que hicimos con el viejo Casale.

Porque si llegábamos a perder, mamita querida, nos teníamos que ir de la ciudad, mi viejo, nos teníamos que refugiar en el extranjero, te juro, no podíamos volver nunca más acá. Íbamos a perecer esos refugiados camboyanos que se tomaron el piro en una balsa. Te juro que si perdíamos nosotros agarrábamos el “Ciudad de Rosario” y por acá, por el Paraná, nos teníamos que ir todos, millones de canallas, no sé, a Diamante, a Perú, a Cuzco, a la concha de su madre, pero acá no se iba a poder vivir nunca más con la cargada de los leprosos putos, mi viejo.

Ya el Miguelito había dicho bien claro que él se la daba, que si perdíamos agarraba un bufo y se volaba la sabiola y te digo que el Miguelito es capaz de eso y mucho más porque es loco el Miguelito, así que había que creerle. O hacerse puto, no sé quién había comentado la posibilidad de hacerse trolo y a otra cosa mariposa, darle a las plumas y salir vestido de loca por Pellegrini y no volver nunca más a la casa. Pero, te digo, nadie quería ni siquiera sentir hablar de esa Posibilidad. Ni se nombraba la palabra “derrota”.

Era como cuando se habla del cáncer, hermano. Vos ves que por ahí te dicen “la papa”, o “tiene otra cosa”, “algo malo”, pero el cangrejo, mi viejo, no te lo nombra nadie. Y ahí fue cuando sale a relucir lo del viejo Casale. El viejo Casale era el viejo del Cabezón Casale, un pibe que siempre venía al boliche y que durante años vino a la cancha con nosotros pero que ya para ese entonces se había ido a vivir al norte, a Salta creo, lo vi hace poco por acá, que estaba de paso. Y ahí fue que nos acordamos de que un día, en la casa del Cabezón, el viejo había dicho que él nunca, pero nunca, lo había visto perder a Central contra Ñul. Me acuerdo que nos había impresionado porque ese tipo era un privilegiado del destino. Aunque al principio vos te preguntas, “¿Cómo carajo hizo este tipo pata no verlo perder nunca a Central contra Ñul? ¿Qué mierda hizo? Este coso no va nunca a la cancha”. Porque, oíme alguna vez lo tuviste que ver perder, a menos que no vayás a. los clásicos. Y ojo que yo conozco muchos así, que se borran bien borrados de los clásicos. O que van en Arroyito, pero que a la cancha del Parque no van en la puta vida. Y me acuerdo que le preguntarlos eso al viejo y el viejo nos dijo que no, y nos explicó. El iba siempre, un fana de Central que ni te cuento, pero se había dado, qué sé yo, una serie de casualidades que hicieron que en un montón de partidos con Ñul él no pudiera ir por un montón de causas que ni me acuerdo. Que estaba de viaje por Misiones —el viejo era comisionista—; que ese día se había torcido un tobillo y no podía caminar, que estaba engripado, que le dolía un huevo, qué sé yo, en fin, la verdad, hermano— que el viejo la posta posta era que nunca le había tocado ver un partido en que la lepra nos hubiera roto el orto. Era un privilegiado el viejo y además, un talismán, querido, porque así como hay tipos mufa que te hacen perder partidos adonde vayan, hay otros que si vos los llevás es número puesto que tu equipo gana. No es joda. Y el viejo Casale era uno de éstos, de los ojetudos.

Entonces ahí nos dijimos “Este viejo tiene que estar en el Monumental contra Ñubel. No puede ser de otra forma. Tiene que estar”… Claro, dijimos, seguro que va a estar, si es fana de Central, canalla a muerte. Pero nos agarró como la duda viste? porque nosotros no era que lo veíamos todos los días al viejo, te digo más, desde que el Cabezón se había ido al norte a laburar, al viejo de él no lo habíamos vuelto a ver ni en la cancha, ni en la calle ni en ninguna parte. Además, el viejo ya estaba bastante veterano porque debía tener como ochenta pirulos por ese entonces. Bah, en realidad ochenta no, pero sus sesenta, sesenta y cinco años los tenía por debajo de las patas.

Entonces, con el Valija, el Colorado y el Miguelito decimos “vamos a la casa del viejo a asegurarnos que va y si no va lo llevamos atado”. Porque también podía ser que el viejo no fuera porque no tuviera guita, qué sé yo. Nosotros ya habíamos pensado en hacer una rifa a beneficio, una kermese, cualquier cosa. El viejo tenía que ir, era una bandera, un cheque al portador.

La cuestión es que vamos a la casa y… ¿a qué no sabés con lo que nos sale el viejo? Que andaba mal del bobo y que el médico le había prohibido terminantemente ir a la cancha, mirá vos. Nos sale con eso. Que no. Que había tenido un infarto en no sé qué partido, en un partido de mierda después que una pelota pegó en un palo, que había estado muerto como media hora y lo habían salvado entre los indios con respiración artificial y masajes en el cuore, que no había clavado la guampa de puro pedo y que le había quedado tal cagazo que no había vuelto a ir a la cancha desde hacía ya, mirá lo que te digo, dos años.

¡Hacía dos años que no iba a la cancha el viejo ese! Y no era sólo que él no quería ir sino que el médico y, por supuesto, la familia, le tenían terminantemente prohibido ir, lógicamente. No sé si no le prohibían incluso escuchar los partidos por radio, no sé si no se lo prohibían, para que no le pateara el bobo, porque parece que el viejo escuchaba un pedo demasiado fuerte y se moría, tan jodido andaba. Vos le hacías ¡Uh! en la cara y el viejo partía. ¡Para qué! Te imaginás nosotros, la desesperación, porque eso era como un presagio, un anuncio del infierno, hermano, era un preanuncio de que nos iban a hacer cagar en Buenos Aires, mi viejo. Entonces empezamos a tratar de hacerle la croqueta al viejo, a convencerlo, a decirle “Pero mire, don Casale, usted tiene que estar, es una cita de honor. ¡Qué va a estar mal usted del cuore, si se lo ve cero kilómetro! Vamos, don Casale —me acuerdo que lo jodía Miguelito— ¿cuántos polvos se echa por día? usted está hecho un toro”. Pero el viejo, ni mierda, en la suya. Que no y que no.

Le decíamos que el partido iba a ser una joda, que Ñubel tenía un equipo de mierda y que ya a los quince minutos íbamos a estar tres a cero arriba, que el partido era una mera formalidad, que el gobierno ya había decidido que tenía que ganar Central para hacer feliz a mayor cantidad de gente. No sé, no sé la cantidad de boludeces que le dijimos al viejo para convencerlo. Pero el viejo nada, una piedra el hijo de puta. Para colmo ya habían empezado a rondar la mujer del viejo, madre del Cabezón, y una hermana del Cabezón, que querían saber qué carajo queríamos decirle nosotros al vicio en esa reunión, porque medio que ya se sospechaban que nosotros no íbamos para nada bueno. En resumen que el viejo nos dijo que no, que ni loco, que ni siquiera sabía si iba a poder resistir la tensión de saber que se jugaba el partido, aun sin escucharlo. Porque el viejo los diarios los leía, tan boludo no era, y sabía cómo venía la mano, cómo era la cosa, cómo formaban los equipos, suplentes, historial, antecedentes, chaquetillas, color, todo. Nos dijo más. “Ese día —nos dijo— bien temprano, antes de que empiecen a pasar los camiones y los ómnibus con la gente yendo para Buenos Aires, yo me voy a la quinta de un hermano mío que vive en Villa Diego”. No quería escuchar ni los bocinazos el viejo. “Me voy tempranito a lo de mi hermano, que a mi hermano le importa un sorete el fútbol, y me paso el día ahí, sin escuchar radio ni nada”. Porque el viejo decía y tenía razón, que si se quedaba en la casa, por más que se encerrara en un ropero, algo iba a oír, algún grito, algún gol, alguna cosa iba a oír, pobre desgraciado, y se iba a quedar ahí mismo seco en el lugar. Así que se iba a ir a radicar en la quinta de ese hermano que tenía, para borrarse del asunto.

Muy bien, muy bien. Te digo que salimos de allí hechos bosta porque veíamos que la cosa venía muy mal. Casi era ya un dato seguro como para decir que éramos boleta. Para colmo, al Valija, el día anterior le había caído una tía del campo y él se acordaba que, en un partido que perdimos con San Lorenzo, esa misma tía le había venido el día antes. Era un presagio funesto el de la tía.

Fue cuando decidimos lo del secuestro. Nos fuimos al boliche y esa noche lo charlamos muy seriamente. El Dani decía que no, que era una barbaridad, que el viejo se nos iba a morir en el viaje, o en la cancha, y después se iba a armar un quilombo que íbamos a terminar todos en cana y que, además, eso sería casi un asesinato. Pero al Dani mucha bola no le dimos porque ha sido siempre un exagerado y más que un exagerado, medio cagón el Dani. Pero nosotros estábamos bien decididos y más que nada por una cosa que dijo el Valija: el viejo estaba diez puntos. Había tenido un infarto, es cierto. Pero hay miles de tipos que han tenido un infarto y vos los ves caminando tranquilamente por la yeca y sin hacer tanto quilombo como este viejo pelotudo, con eso de meterse adentro de un ropero, o no ir a la cancha, o dejar que te rigoree la familia como la esposa y la otra, la hermana del Cabezón. Por otra parte, y vos lo sabés, los médicos son unos turros pero unos turros que se ve que lo querían hacer durar al viejo mil años para sacarle guita, hacerle experimentos y chuparle la sangre. Y además, como decía el Miguelito y eso era cierto, vos lo veías al viejo y estaba fenómeno. Con casi sesenta años no te digo que parecía un pendejo pero andaba lo más bien. Caminaba, hablaba, se sentaba, qué sé yo, se movía. ¡Chupaba! Porque a nosotros nos convidó con Cinzano y el viejo se mandó su medidita, no te digo un vasazo pero su medidita se mandó. La cosa es que el Miguelito elaboró una teoría que te digo, aún hoy, no me parece descabellada. ¡El viejo era un curro, hermano! Un turrazo que especulaba con el fato del bobo para pasarla bien y no laburarla nunca más en la vida de Dios. Con el sover del bobo no ponía el lomo, lo atendían a cuerpo de rey y —la tenía a la vieja y a la hermana del Cabezón pendientes de él —viviendo como un bacán, el viejo. Y… ¿de qué se privaba? De algún faso; que no sé si no fasearía escondido; y de no ir a la cancha. Fijate vos, eso era todo. Y vivía como Carolina de Mónaco el otario. Bueno, con ese argumento y lo que dijo el Colorado se resolvió todo.

El Colorado nos habló de los grandes ideales, de nuestra misión frente a la sociedad, de nuestro deber frente a las generaciones posteriores, los pendejos. Nos dijo que si ese partido se perdía, miles y miles de pendejos iban a sufrir las consecuencias. Que, para nosotros y eso era verdad, iba a ser muy duro, pero que nosotros ya estábamos jugados, que habíamos tenido lo nuestro y que, de últimas, teníamos experiencias en malos ratos y fulerías. Pero los pibes, los pendejitos de Central, ésos, iban a tener de por vida una marca en sus vidas que los iba a marcar para siempre, como un fierro caliente. Que las cargadas que iban a recibir esos pibes, esas criaturas, en la escuela, los iban a destrozar, les iban a pudrir el bocho para siempre, iban a ser una o dos generaciones de tipos hechos bolsa, disminuidos ante los leprosos, temerosos de salir a la calle o mostrarse en público. Y eso es verdad, hermano, porque yo me acuerdo lo que eran las cargadas en la escuela primaria, sobre todo.

Yo me acuerdo cuándo perdimos cinco a tres con la lepra en el Parque después de ir ganando dos a cero, cuando se vendió el Colorado Bertoldi, que todavía se estará gastando la guita, y te juro que yo por una semana no me pude levantar de la cama porque no me atrevía a ir a la escuela para no bancarme la cargada de los lepra. Los pibes son muy hijos de puta para la cargada, son muy crueles. ¿No viste cómo descuartizan bichos, que agarran una langosta y le sacan todas las patas? Son unos hijos de puta los pibes en ese sentido. Y lo que decía el Colorado era verdad. Ahora todo el mundo habla de la deuda externa, y bueno, hermano, eso era algo así como lo de la deuda externa, que por la cagada de cuatro reverendos hijos de puta que empeñaron el país, la tenemos que pagar todos y los hijos y los hijos de nuestros hijos. Y si estaba en nosotros hacer algo para que eso no pasara, había que hacerlo, mi querido. Además, como decía el Colorado, ya no era el problema de la cargada de los pendejos futbolistas, está también el fato del exitismo. Los pibes ven que gana un equipo y se hacen hinchas de ese equipo, son así, casquivanos. Son hinchas del campeón. Entonces, ponele que hubiese ganado Ñubel y… ¡a la mierda! … de ahí en más todos los pibes se hacían de Ñubel, ponele la firma. Y no te vale de nada llevarlos a la cancha, conversarlos, hablarles del Gitano Juárez o el Flaco Menotti, ni comprarles la camiseta de Central apenas nacen. No te vale de nada. Los pendejos ven que sale River campeón y son de River. Son así. Y en ese momento no era como ahora que, mal que mal, vos los llevás al Gigante y los pibes se caen de culo. Entonces, cuando van al chiquero del Parque, por mejor equipo que pueda tener Ñul, los pibes piensan “Yo no puedo ser hincha de esta villa miseria” y se hacen de Central. Porque todo entra por los ojos y vos ves que ahora los pibes por ahí ni siquiera han visto jugar a Central o a Ñul y ya se hacen hinchas de Central por el estadio. Es otra época, los pendejos son más materialistas, yo no sé si es la televisión o qué, pero la cosa es que se van de boca con los edificios.

Entonces la cosa estaba clara, había que secuestrar al viejo Casale, o sino aguantarse que quince, veinte años depués, hoy por ejemplo, la ciudad estuviese llena de lepra sos nacidos después de ese partido, y esto hoy ¿sabés lo que sería? Beirut sería un poroto al lado de esto, hermano te juro.

El que organizó la “Operación Eichmann”, como lo llamamos, fue el Colorado. La llamamos así por ese general alemán, el torturador, que se chorearon de acá una vez los judíos ¿viste? y lo nuestro era más o menos lo mismo. El Colorado es un tipo muy cerebral, que le carbura muy bien el bocho y él organizó todo. El Colorado ya no estaba para ese entonces en la O.C.A.L.. La O.C.A.L., no sé si sabés es una organización de acá, de Rosario, que se llama así porque son iniciales, O.C.A.L “Organización Canalla Anti Lepra”. Son un grupo de ñatos como el Ku-Klux-Klan, más o menos, que se reúnen en reuniones secretas y no sé si no van con capucha y todo a las reuniones, o si queman algún leproso vivo en cada reunión. Mirá yo no sé si es requisito indispensable ser hincha de Central, pero seguro seguro, lo que tenés que hacer es odiar a los lepra. Tenés que odiar más a los lepra que lo que querés a Central.

Hacen reuniones, escriben el libro de actas, piensan maldades contra los lepra, festejan fechas patrias de partidos que les hemos ganado, tienen himnos, son como esos tipos los masones esos, que nadie sabe quiénes son. Andan con antorchas. Bueno, de la O.C.A.L., de la O.C.A.L. al Colorado lo echaron por fanático, con eso te digo todo pero es un bocho el Colorado y él fue el que organizó todo el operativo.

Y te la cuento porque es linda, te la cuento porque es linda, no sé si un día de estos no aparece en el “Selecciones” y todo. Averiguamos qué ómnibus iba para Villa Diego, adonde tenía la quinta el hermano del viejo Casale. Desde donde vivía el viejo, ahí por San Juan al mil cuatro cientos, lo único que lo dejaba en ese entonces, si mal no recuerdo, era el 305 que pasaba por la calle San Luis. O sea que el viejo tenía que tomarlo en San Luis-Paraguay o San Luis-Corrientes, no más allá de eso a menos que fuera muy pelotudo y lo fuera a tomar a Bulevar Oroño que no sé para qué mierda iba a hacer eso. Ahora, la duda era si el viejo se iba a ir en ómnibus o en auto, porque si se iba en auto nos recagaba, pero nos jugábamos a que se iba a ir en ómnibus porque auto no tenía y seguro que el hermano tampoco tenía porque debía ser un muerto de hambre como él, seguramente. Y te digo que la cosa venía perfecta, porque el viejo nos había dicho que iba a salir bien temprano para no infartarse con las bocinas o sea que nosotros podíamos combinarlo con el horario de salida nuestra para el partido. Porque también nos cagaba si salía a la una de la tarde para Villa Diego porque después ¿cómo llegábamos nosotros a Buenos Aires para la hora del partido con el quilombo que era la ruta y en un ómnibus de línea? Lo más probable es que nos hiciéramos pelota en el camino por ir a los pedos. Y por otra parte, hermano, Villa Diego queda saliendo para Buenos Aires o sea que la cosa estaba clavada, era posta posta.

Después hubo que hablar con los otros muchachos, porque convencer al Rulo no nos costó nada, a él le daba lo mismo y, además, le contamos los entretelones del asunto. Te digo que el Colora manejó la cosa como un capo, un maestro. El asunto era así, el Rulo es un fana amigo de Central que tiene un par de ómnibus, está muy bien el Rulo. Y en esa época tenía un par de coches en la línea 305. Fue un ojete así de grande, porque si no teníamos que conseguir otro coche, cambiarle el color, pintarlo, qué sé yo, ponerle el número, un laburo bárbaro. Pero el Rulo tenía dos 305 y con uno de ésos ya tenía pensado pirarse para el Monumental el día del partido y más bien que se llevaba como mil monos que también iban para allá. Lo sacaba de servicio y que se fueran todos a la reputísima madre que los parió, no iba a perderse el partido ese.

Entonces, el Rulo, con los monos arriba y nosotros, tenía que estar con el ómnibus preparado, el motor en marcha, por España, estacionado. Y el Miguelito se ponía de guardia, tomando un café, justo en un boliche de ahí cerca desde donde veían la puerta de la casa del viejo Casale. Creo que a las cinco, nomás, de la matina, ya estaba el Miguelito apostado en el boliche haciéndose el boludo y junando para la casa del viejo. Te juro que ni los tupamaros hubieran hecho un operativo como ése, hermano. Fue una maravilla.

Apenas vio que salía el viejo con una canastita donde seguro se llevaba algún matambre casero, algo de eso, el pobre viejo, el Miguelito cazó una Vespa que tenía en ese entonces, dio la vuelta a la manzana y nos avisó. Cargó la moto en el ómnibus, en la parte de atrás, detrás de los últimos asientos y nos pusimos en marcha.

Ya les habíamos dicho a tres o cuatro pendejos, de esos quilomberos de la barra, que se hicieran bien los sotas, que no dijeran ni media palabra y se hicieran los que apoliyaban. Nosotros también, para que no nos reconociera el viejo, estábamos en los asientos traseros, haciéndonos los dormido, incluso con la cara tapada con algún pulóver, como si nos jodiera la luz, o con algún piloto.

Te digo que el día había amanecido frío y lluvioso, como la otra fecha patria, el 25 de Mayo. Además, el quilombo había sido guardar y esconder todas las banderas, las cornetas, las bolsas con papelitos, los termos, todo eso. Uno de los muchachos llevaba una bandera de la gran puta que medía 52 metros ¡52 metros, loco! Media cuadra de bandera que decía “Empalme Graneros presente” y tuvimos que meterla debajo de un asiento para que el viejardo no la vichara.

La cosa es que el viejo subió medio dormido y se sentó en uno de los asientos de adelante que ya habíamos dejado libre a propósito para que no viera mucho del ómnibus. Rulo le cobró boleto y todo. Y nadie se hablaba como si no nos conociéramos. Y como el ómnibus iba haciendo el recorrido normal, el viejo iba lo más piola, mirando por la ventanilla. La cuestión es que llegamos a Villa Diego y el viejo tranquilo. Cada tanto, cuando nos pasaba algún auto con banderas en el techo, tocando bocina, el viejo miraba a los que tenía cerca y movía la cabeza como diciendo “¡Mirá vos!”.

Se ve que tenía unas ganas de hablar pero nadie quería darle mucha bola para no pisarse en una de ésas. Así que nos hacíamos todos los dormidos. Parecía que habían tirado un gas adentro de ese ómnibus hermano. Como cuando se muere algún ñato ¿viste? que se queda a apoliyar en el auto con el motor prendido y lo hace cagar el monóxido de carbono, creo. Bueno, así parecía que a nosotros nos había agarrado el monóxido de carbono. Pero, cuando llegamos a Villa Diego, por ahí el viejo se levanta y le dice al Rulo “En la esquina, jefe.”. Y yo no sé qué le dijo el Rulo, algo de que ahí no se podía parar, que estaba cerrado el tráfico, que había que seguir un poco más adelante y el viejo se la comió, pero se quedó paradito al lado de la puerta. Al rato, por supuesto, de nuevo el viejo, “En la esquina”. Ahí ya el Rulo nos miró, porque se le habían acabado los versos. Y ahí, hermano… ¡vos no sabés lo que fue eso! Fue como si nos hubiésemos puesto todos de acuerdo y te juro que ni siquiera lo habíamos hablado. Empezaron los muchachos a desplegar las banderas, a sacar las cornetas y las banderas por la ventana, y a los gritos, hermano, “¡Soy canalla, soy canalla!” por las ventanas.

Pero no para el lado del viejo, el pobre viejo, que la cara que puso no te la puedo describir con palabras, sino para afuera, porque los grones, con lo quilomberos que son, se habían ido aguantando hasta ahí sin gritar ni armar quilombo para no deschavarse con el viejo, pero cuando llegó el momento agarraron las banderas, empezaron a sacar los brazos y golpear las chapas del costado del ómnibus y también el Rulo empezó a seguir el ritmo con la bocina.

¿Viste esas películas de cowboy, cuando los chorros van a asaltar una carreta donde parece que no hay nadie, o que la maneja nada más que un par de jovatos y de golpe se abren los costados y aparecen 17.000 soldados que los cagan a tiros? ¿Que levantan la lona y estaban todos adentro haciéndose los sotas? Bueno, ese ómnibus debió ser algo así. De golpe se transformó en un quilombo, un escándalo, una de gritos, de bocinazos, cornetas, una joda. ¡Y la gente al lado de la ruta! Porque desde la madrugada ya había gente a los costados de la ruta esperando que pasaran las caravanas de hinchas. Era para llorar, eso, conmovedor, te saludaban, gritaban, levantaban los puños, por ahí algún lepra, a las perdidas, te tiraba un cascotazo… Pero vuelvo al viejo, el viejo, no sabés la caripela que puso. Porque nosotros lo estábamos mirando porque decíamos: éste es el momento crucial. Ahí el viejo o cagaba la fruta, el corazón se le hacía bosta, o salía adelante. El viejo miraba para atrás, a todos los monos que saltaban y cantaban y no lo podía creer. Se volvió a sentar y creo que hasta San Nicolás no volvió a articular palabra. Te digo que el Rábano, el hijo de la Nancy ya se había ofrecido a hacerle respiración boca a boca llegado el caso, que era algo a lo que todos, mal que mal, le habíamos esquivado el bulto porque, qué sé yo, te da un poco de asco, además con un viejo.

Pero mirá, te la hago corta. Mirá, cuando el viejo ya vio que no había arreglo, que no había posibilidad de que lo dejáramos bajar del ómnibus, se entregó, pero se entregó entregó. Porque, al principio, nosotros nos acercamos y nos reputeó, nos dijo que éramos unos irresponsables, unos asesinos, que no teníamos conciencia, que era una vergüenza, qué sé yo todo lo que nos dijo. Pero después, cuando nosotros le dijimos que él estaba perfecto, que estaba hecho un toro, que si se había bancado la sorpresa del ómnibus quería decir que ese cuore se podía bancar cualquier cosa, empezó a tranquilizarse. El Colorado llegó a decirle que todo era una maniobra nuestra para demostrarle que él estaba perfectamente sano y que incluso el médico estaba implicado en la cosa.

Mirá hermano, y creéme porque es la pura verdad ¿qué intención puedo tener en mentirte, hoy por hoy? mucho antes ya de entrar en Buenos Aires ese viejo era el más feliz de los mortales, te lo digo yo y te lo juro por la salud de mis lujos. El viejo cantaba, puteaba, chupaba mate, comía facturas, gritaba por la ventana y a la cancha se bajó envuelto en una bandera. No había, en la hinchada, un tipo más feliz que él. Vino con nosotros a la popu y se bancó toda la espera del partido, que fue más larga que la puta que lo parió y después se bancó el partido. Estaba verde, eso si, y había momentos en que parecía que vos lo pinchabas con un alfiler y reventaba como un sapo, porque yo lo relojeaba a cada momento. Y después del gol del Aldo, yo lo busqué, lo busqué porque fue tal el quilombo y el desparramo cuando el Aldo la mandó adentro que yo ni sé por dónde fuimos a caer entre las avalanchas y los abrazos y los desmayos y esas cosas. Pero después miré para el lado del viejo y lo vi abrazado a un grandote en musculoso casi trepado arriba del grandote, llorando. Y ahí me dije: si éste no se murió aquí, no se muere más. Es inmortal. Y después ni me acordé más del viejo, que lo que alambramos, lo que cortamos clavos, los fierros que cortamos con el upite, hermano, ni te la cuento. Eso no se puede relatar, hermano, porque rezábamos, nos dábamos vueltas, había gente que se sentaba entre todo ese quilombo porque no quería ni mirar. Porque nos cagaron a pelotazos, ya el segundo tiempo era una cosa que la tenían siempre ellos y ¿sabés qué era lo fulero, lo terrible? ¡Qué si nos empataban nos ganaban, hermano, porque ésa es la justa! ¡Nos ganaban esos hijos de puta! ¡Nos empataban, íbamos a un suplementario y ahí nos iban a hacer refocilar el orto porque estaban más enteros y se venían como un malón los guachos! ¡Qué manera de alambrar! Decí que ese día, Dios querido, yo no sé que tenía el flaco Menotti que sacó cualquier cosa, sacó todo, vos no quieras creer lo que sacó ese día ese flaco enclenque que parecía que se rompía a pedazos en cada centro. Le sacó un cabezazo de pique al suelo a Silva que lo vimos todos adentro, hermano, que era para ir todos en procesión y besarle el culo al flaco ése ¡qué pelota le sacó a Silva! Ahí nos infartamos todos, faltaban cinco minutos y si nos empataban, te repito, éramos boleta en el suplementario. Me acuerdo que miro para atrás y lo veo al viejo, blanco, pálido, con los ojos desencajados, pobrecito, pero vivo.

Y ahora yo te digo, te digo y me gustaría que me contesten todos esos que ahora dicen que fue una hijaputez lo que hicimos con el viejo Casale ese día. Me gustaría que alguno de esos turritos me contestara si alguno de ellos lo vio como lo vi yo al viejo Casale cuando el referí dio por terminado el partido, hermano. Que alguno me diga si, de puta casualidad, lo vio al viejo Casale como lo vi yo cuando el referí dio por terminado el partido y la cancha era un infierno que no se puede describir en palabras. Te digo que me, gustaría que alguien me diga si alguien lo vio como lo vi yo. ¡La cara de felicidad de ese viejo, hermano, la locura de alegría en la cara de ese viejo! ¡Que alguien me diga si lo vio llorar abrazado a todos como lo vi llorar yo a ese viejo, que te puedo asegurar que ese día fue para ese viejo el día más feliz de su vida, pero lejos lejos el día más feliz de su vida, porque te juro que la alegría que tenía ese viejo era algo impresionante! Y cuando lo vi caerse al suelo como fulminado por un rayo, porque quedó seco el pobre viejo, un poco que todos pensamos; “¡qué importa!” ¡Qué más quería que morir así ese hombre! ¡Esa es la manera de morir para un canalla! ¿Iba a seguir viviendo? ¿Para qué? ¿Para vivir dos o tres años rasposos más, así como estaba viviendo, adentro de un ropero, basureado por la esposa y toda la familia? ¡Más vale morirse así, hermano! Se murió saltando, feliz, abrazado a los muchachos, al aire libre, con la alegría de haberle roto el orto a la lepra por el resto de los siglos! ¡Así se tenía que morir, que hasta lo envidio, hermano, te juro, lo envidio! ¡Porque si uno pudiera elegir la manera de morir, yo elijo ésa, hermano! Yo elijo ésa.

Roberto Fontanarrosa.

Es un cuento largo tal vez para postearlo acá, pero quería compartirlo dado a que es excelente.
Y muy recomendable también es la narración que hace Alejandro Apo de este mismo cuento.

viernes, 9 de enero de 2009

Tolo y Nacho


A continuación, una charla entre los amigos Tolo y Nacho:

Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
¿Estás?
Nacho:
Si.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Che…yo quería ser menos pelotudo, según te dije el otro día pero hoy me recibí, ahora tengo el diploma… ¿Estás?
Nacho (dice que quería ser menos pelotudo) dice:
Si, boludo.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
¿Te acordás de la promoción de galletitas “Sin sabor” y las entradas para ver a “Los Pastelitos de Carlota”?
Nacho (dice que quería ser menos pelotudo) dice:
¿Qué pasa con eso?
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Bueno, yo tenía muchos paquetitos que venía juntando desde hace rato. Mi hermana me los guardaba porque mis sobrinitos comen de esas porquerías cuando van a la pileta los sábados que se juntan en lo de…
Nacho (dice que quería ser menos pelotudo) dice:
No te vayas por las ramas.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Bueno, la cosa es que me faltaban unos 8 paquetes para tener los 60 necesarias para conseguir dos entradas (no iba a ir solo) entonces, antes de ir hoy a cambiarlas, compré un pack de 9 galletitas.
Nacho (se va por las ramas) dice:
¿De nueve vienen los packs? O sea… ¿de nueve?
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Si, no te vayas por las ramas.
Nacho (ahora yo soy el que se va por las ramas) dice:
Ok… ¿A Los Pastelitos de Carlota ibas a ir?... ¡¿nueve?!
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
¡Si, 9! Cortala… y si, a los Pastelitos. Vos ibas a venir conmigo, ¿te acordás?
Nacho (Pack de 9) dice:
No.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Bueno, no importa, igual no vamos.
Nacho (Pack de 9) dice:
Uy, ¿no? Yo que me había ilusionado tanto con ir a ver a Los Pastelitos de Carlota.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
¡No jodas si no te acordabas!
Nacho (Pack de 9) dice:
Jajajaajajajajaja
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Bue, te decía… subí al 152 para ir al Luna Park a cambiar las entradas, porque solo ahí las canjeaban.
En el bondi empecé a abrir los paquetitos del pack (si, de nueve) para liberar las galletitas en un tupper y quedarme con los envoltorios a fin de entregarlos como era pertinente…después de todo, se comen esas galletitas…
Nacho (Pack de 9) dice:
¿Y que pasó?
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
No es tan traumático... hice todo eso, llegué al Luna Park…pero no lo vi… me pasé del Luna y me fui hasta que Paseo Colón se corta por una autopista… en realidad un poco mas.
Nacho (Pack de 9) dice:
¿No viste el Luna?
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
No.
Nacho (Pack de 9) dice:
Ah bueeeee...
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
había mucha niebla ¿qué querés? además, uso anteojos..
Nacho (Jajaja, mirá que es grande el Luna para no verlo) dice:
¿Terminaste en el parque Lezama? Sos muy gracioso.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Bueno…
Nacho (Jajaja, mirá que es grande el Luna para no verlo) dice:
Jajajaa
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
¡Basta!
Nacho (Jajaja, mirá que es grande el Luna para no verlo) dice:
Jajaajaja
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Boludo…
Nacho (Jajaja, mirá que es grande el Luna para no verlo) dice:
Si, perdón…
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Me tomé el 64 para volver (en realidad no estoy seguro de que haya sido ese bondi) y ahí vi el Luna Park… creo que porque le pedí al tipo que estaba al lado que me avisara cuando pasáramos por la puerta (me miró con cara de “flaco, vos sos medio nabo”)…pero, mejor hubiera sido que siguiera con el recorrido del colectivo y me fuera al carajo, porque al bajar noté que había un cierto grupo humano abundante.
Me acerqué en mi inocencia con la convicción de que estarían esperando el colectivo o por una promotora que estuviera regalando jugos, pero, parece que no.
¡Estaban haciendo cola para conseguir las entradas!
Nacho (Jajaja, mirá que es grande el Luna para no verlo) dice:
¿De la promoción de Sin Sabor?
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Si. Daba la vuelta de manzana “completita completita” la cola. Pero no conforme con eso, había… ¡¡¡DOBLE FILA!!!!! O sea que era una cola larga como 2 vueltas de manzana.
(Agrego que en ese momento se pone a llover, como una metáfora del destino)
Y bueno…me metí el tupper de galletitas en el orto…
Nacho (doble fila) dice:
Jajajaja
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Y los paquetitos creo que los voy a enmarcar cosa de recordar siempre que de lo que se es, no se puede escapar; en este caso: Un pelotudo muy crédulo.

Bonus:

Nacho (de lo que se es, no se puede escapar) dice:
Jajajaaja, bueno, tampoco te hagas tanto drama… pensá que tenés algo para contar.
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Igual hay antecedentes de esto… cuando estaba la promoción de gaseosas “Tokami Cola”, terminé teniendo una hermosa colección de tapitas con restitos resecos de gaseosa adheridas.
Nacho (de lo que se es, no se puede escapar) dice:
Jajaajaaaa
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
También, me las metí en el orto.
Nacho (de lo que se es, no se puede escapar) dice:
Jaajajaa
Tolo (harto de remar en ríos de cemento...) dice:
Una por una.

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martes, 6 de enero de 2009

Consejos para que los chorros no entren a su casa


Cómo prevenir robos al cerrar la casa por vacaciones (Diario La Nación 6 de enero de 2009)

Expertos en seguridad detallaron a lanacion.com cuáles son las estrategias y precauciones a seguir; dejar el contestador conectado o evitar que se acumule correspondencia, entre las recomendaciones

Con el inicio del éxodo porteño hacia los distintos destinos de descanso la ciudad queda casi desierta y arranca otra temporada, la de los robos en casas y departamentos vacíos.
Los meses de verano en la ciudad registran "una caída en el robo o hurto en la vía pública, porque hay menos gente, pero se mantienen los hechos en viviendas en ausencia del morador", sostuvo en una comunicación telefónica con lanacion.com Sebastián Seggio, jefe del Departamento Comunicación Social de la Policía Federal.
Son delitos "oportunistas", definió Seggio, que tienen lugar tras una corta tarea de inteligencia por parte de los delincuentes por lo que, por esa razón, la mejor forma de prevenirlos es disponer de una serie de medidas de carácter disuasorio.
Muchos, además, resuelven contratar servicios de seguridad en forma eventual antes de salir de vacaciones. "Este año se incrementó en un 10% la demanda en este sentido. Generalmente sucede en barrios abiertos, donde se agrupan varios vecinos y pagan el servicio por los tres meses del verano", aseguró Aquiles Gorini, presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad (Caesi) y de la Federación de Cámaras Empresariales de Seguridad del Mercosur.
Otros recurren a la instalación de distintos tipos de alarmas, según les permita su poder adquisitivo. "Están quienes instalan algo bien sencillo y se van con la sensación de que dejaron a un doberman entrenado, pero no siempre [los dispositivos] resultan así", bromeó Gorini.
Por eso, Seggio sostiene que el recurso más efectivo de seguridad es la "solidaridad de los vecinos" para llamar al 911 ante la menor sospecha de movimientos, ruidos o presencia de personas fuera de la rutina del barrio o del edificio. "El 30% de los hechos que se esclarecen se debe a la participación de los vecinos", detalló el jefe policial.
Y subrayó: "Es muy importante que llamen y que sepan que eso no representa nada en su contra, que no se abre ningún expediente en el que puedan quedar involucrados. Nos importa que nos informen qué es lo que están viendo que les preocupa".
En ese contexto dieron diez recomendaciones a seguir antes de abandonar el hogar con destino a las vacaciones.

Aquí el listado:
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-Dejar alguna luz encendida (La del baño, por ejemplo... o la del sótano, mejor aún)
-Dejar el contestador conectado (¿Para que?)
-Evitar que se acumule en forma evidente la correspondencia (¿Cómo hago si no voy a estar?)
-Partir temprano y evitar que el equipaje se junte en la puerta o demorarse en la salida para no ser blanco de oportunistas. (Ahora a los chorros se los llaman oportunistas)
-En los edificios, dejar siempre la puerta de entrada cerrada con llave. (En cinco minutos vendrá otro que la abra)
-En lo posible pedir a algún pariente, amigo, vecino que se ocupe de recoger la correspondencia, levantar las persianas y bajarlas y prender y apagar luces. (Y que de paso riegue las plantas y le dé la comida y saque a pasear al perro... se recomienda que sea un sujeto de confianza para uno, pero sobre todo para el perro porque sino se lo puede llegar a comer)
-Dejar una radio encendida (Ya encendió la luz, ahora haga lo mismo con la radio)
-No comentar en los lugares donde se hace las compras cuándo partirá de vacaciones (No comentar nunca a nadie, ni a su propia familia)
-Hacer una última recorrida antes de la partida para verificar que no queden artefactos encendidos que puedan representar una sobrecarga para la instalación eléctrica, canillas abiertas o bien, hornallas encendidas. (Puede que haya dejado prendida una luz y una radio, bueno, ahora apáguelas)
-No olvidar que las precauciones de seguridad deben tenerse en cuenta también en los centros vacacionales. (Claro, esto mismo hágalo en donde se encuentre de vacaciones... o sea, hágalo siempre)


No olvidemos que los ladrones también leen los diarios.



http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1087127

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viernes, 2 de enero de 2009

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Feliz año

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Feliz Año 2009

Sugar.

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martes, 30 de diciembre de 2008

Tres empanadas



-"Qué miseria Che, qué miseria... ¿Sabés lo que tenían para comer?"

- "Empanadas"

- "Tres..."

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Luis Brandoni y Juan Manuel Tenuta en una Escena de "Esperando la carroza".

viernes, 26 de diciembre de 2008

Algunas palabras

Tengo un amigo que alguna vez me contó que estaba haciendo una lista con palabras que suenan graciosas. Supongo que mucha gente lo debe haber hecho alguna vez... o no, qué se yo.

Hoy lo hago yo con algunas que se me ocurrieron en un ratito.


Palmito
Torniquete
Cucaracha
Pepino
Gollete
Gallareta
Mamotreto
Panfleto
Chimichurri
Trufa
Cachiporra
Papagayo
Termita
Chúcaro
Estalactita
Pistacho
Catramina
Pantufla
Mondongo
Palangana
Escaramuza
Mangrullo
Epíteto

Si todavía entra alguien por acá, los invito a que comenten las que se les ocurran.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Sugar te desea una muy Feliz Navidad.






JO JO JO
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viernes, 19 de diciembre de 2008

La línea de bebidas de Sugar Sixx

En su momento les comenté sobre mis proyectos fílmicos (la saga acerca de los herpes), más tarde fueron mis revistas del espectáculo (Caripelas, Paparullo y Gentuza).
Esta vez les presentaré algunos de mis productos que harán furor en el mercado nacional, y me animaría a decir también, mundial.

En esta ocasión se trata de bebidas.


Tokami Cola

Soda con limón "El Chaqueño"


Cerveza Heidelberg Wiesbaden



Proximamente para publicitar en este espacio, trate con el dueño.
Para encargar los productos, tambien, trate con el dueño.

¡Advertencia!
Los afiches publicitarios son pura y exclusivamente ilustrativos, es probable que la soda "El Chaqueño" no contenga burbujas ni gusto a limón, eso es porque no contiene ni soda ni limón.
Productos altamente tóxicos si se ingieren durante cinco días consecutivos (se recomienda tomarse durante cuatro días y descansar uno. Luego cuatro días más, y otro de descanso, y así sucesivamente).
Mantener fuera del alcance de los niños... tambien mantener fuera del alcance de los adultos... o sea, mantener fuera del alcance.
Ante cualquier duda, consulte con su médico amigo.
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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Gualicho - Alejandro Dolina

Gualicho o walichu es el nombre que los indios pampas daban al genio del mal, al diablo, al hermano rebelde del creador Chachao. Pero también se llama gualicho a una hierba o filtro que suele usarse para enamorar por arte de hechicería.
Hoy ya casi nadie cree en estas cosas. Pero en mi pueblo si creíamos. Hace muchos años, llego a Buenos Aires un joven farmacéutico llamado Bejerman. Su verdadero nombre era Tortorello, pero el hombre había comprado la antigua farmacia "Bejerman" y es sabido que los farmacéuticos llevan el nombre de su farmacia. Tortorello venia de ser Katz en Azul y supe que el verdadero Bejerman es ahora Tepliskyen el pueblo de Pilar. Pues bien, Bejerman vendía un yuyo que, agregado al mate producía el enamoramiento súbito del que se lo tomaba hacia el cebador. En el pueblo empezó a comentarse la eficacia casi obscena de aquel producto que Bejerman vendía con fingida reserva.
Todas las tardes, los jóvenes se reunían a tomar mate en galpones apartados. Las ruedas se iban achicando vuelta tras vuelta, ya que los repentinos ardores iban excluyendo del concurso a los sucesivos cebadores y a sus objetos de deseo que, a su turno, marchaban al galope hacia los yuyales de la vecindad. Al parecer, el efecto del gualicho duraba apenas unas horas. Esto lo hacia mas atractivo porque permitía disfrutar de los deleites urgentes sin tener que soportar los tramites penosos de la ulterioridad.
Con el tiempo, las personas de mayor edad y aun algunos grupos de matrimonios se aficionaron al uso del yuyo de Bejerman, hasta que llego un momento en que todo el pueblo andaba engualichado. Las idas y vueltas del mate caprichoso solían dibujar fugaces laberintos de amores cruzados.
En ocasiones, alguien recibía mates sucesivos de distintos cebadores. Otras veces, el cebador que engualichaba a alguien era engualichado a su vez por otra persona.
También había mates tomados por error, manotazos usurpadores y hasta chupadas por turno de un mismo cimarrón.
Yo, en aquel tiempo, no sabía a quien amaba. Le había dado mate a todas las chicas del pueblo. Pero a decir verdad, todos habían mateado con todos. Un día cambiaron al comisario. Nombraron a un tal Barrientos que, ni bien se entero de estos asuntos, prohibió redondamente el gualicho.
El pueblo se resistió. Las mateadas se hicieron clandestinas. Pero con Barrientos no se jugaba. En cualquier momento aparecía en medio de la rueda con cuatro o cinco vigilantes, secuestraba las pavas, las yerberas y los mates y si se hallaban rastros de gualicho, los metía a todos en el calabozo. Por fin el intendente negocio un acuerdo. El gualicho quedaría prohibido, salvo un día por año dedicado a la celebración de La Fiesta del Mate. Durante toda esa jornada se podía engualichar libremente.
Así en mi pueblo, todos los 11 de agosto nos enamorábamos una o varias veces. La gente tomaba mate en las calles. Cualquier desconocido podía ser convidado.
Unos años más tarde, para simplificar las cosas, se instalo un gigantesco mate en la plaza, con miles de pavas e innumerables bombillas, de suerte que todos cebaban y todos tomaban. Es decir, todos se enamoraban de todos.
Las orgías de La Fiesta del Mate aun se recuerdan. Y, por cierto, hay en el pueblo centenares de muchachos que no saben de que mate son hijos. Una noche, no hace tanto tiempo, visite a Bejerman en su casa. A falta de mate, tomamos un licor que nos sirvió su mujer. A la tercera copita, el farmacéutico cayó en estado confidencial.
-Si me promete no decírselo a nadie, voy a contarle algo: el gualicho no existe. Lo que traje a este pueblo es un yuyo cualquiera, creo que contra el resfrío. Pero la gente creyó que enamoraba. Y enamorarse es creer que uno se enamora. Todos pensaban que algo los empujaba. Y era cierto. Pero ese algo, si me permite el lugar común o acaso la grosería, lo llevaban dentro. Además hay algo que lamentar entre tanta polvareda. En todos estos años nadie se enamoro de verdad. Todos creían ser victimas del gualicho y los amores eternos duraban dos horas. El único que se salvo de esa desgracia fui yo. Yo sabía que no había yuyo que valiera y entonces viví amores puros, sin trampas ni gualichos. Y por eso estoy al lado de esta mujer, por una decision soberana de mi corazón. Nadie me hechizo. Nadie me cebo un mate embrujado...
En ese momento, la mujer, que volvía de la cocina, le dijo mientras le ponía la mano en le hombro:
-Eso es lo que vos te crees.

Del libro "El bar del infierno", de Alejandro Dolina.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Postales de una ciudad: Lectura bajo tierra


Lunes a primera hora, si funciona el subte, la gente lee el diario.
Cada uno en su mundo cree tener la "razón".

jueves, 11 de diciembre de 2008

Canción Cósmica

Por lo menos esta vez
estoy harto de este amor
del ángel del final
Aunque tenga que volver
a la puta depresión
seguiré llenándome
de aire abismal
de tu himen boreal
del signo de alguna estela
Vil humano ningún ser
puede andarse por ahí
dejándose llevar
y hasta ahora sólo se
que la mitad de las cosas fueron ciertas
y la otra mitad verdaderos aires
sino qué otra cosa será
qué otra cosa sino aires
de este amor genital
que nutrieron madres hábiles
que insondables manos perdí así
que ahora vivo en sueños de aire.

Otro invierno en este ajal
otro vuelo bajo el sial
y el áncora de voz
alguien que viaja hasta mí
viene en su nave matriz
por entre los edificios
algo traerá
pero algo se está llevando ahora en mí
cuando las armas del sol
hieran a tus sombras

Raúl Ruffino (Los Tipitos)

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Melody - Andrea Alvarez




Versión en vivo del mismo tema con Carajo:

martes, 9 de diciembre de 2008

La Habana, provincia de Santa Fe


Siempre asocié este edificio de la ciudad de Santa Fe con Cuba. Siento que podría estar ubicado tranquilamente en La Habana.
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Verdaderamente es un edificio horrible, un poco siniestro según por donde se lo mire, pero no sé qué tiene que no me deja rechazarlo del todo.
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viernes, 5 de diciembre de 2008

Entrevista al "Chino" Salcedo

Estamos con el “Chino” Salcedo que el domingo se juega la punta junto con su equipo.

Periodista: - “Chino, parada complicada tienen el domingo contra Central, pero si ganan quedan en la punta solos a una fecha del final del torneo, ¿Cómo se preparan para este partido?”
Salcedo: - “Bueno, eehhh… estamos bien, eehhh… sabemos que tenemos que presionar a los rivales, sacarles la pelota y meter más goles que ellos.”
Periodista: - “¿Creen que se les puede ganar fácil pensando en que Central se encuentra en un bajón futbolístico importante?”
Salcedo: - “Bueno, eehhh, nosotros estamos bien, eeehhh… tenemos que hacer lo que mejor sabemos que es jugar al ´fúbol´. Tenemos que hacer nuestro juego, presionar al rival, sacarle la pelota y meter mas goles que ellos.”
Periodista:- “Entonces se sienten que el domingo ya tienen los tres puntos en el bolsillo…”
Salcedo: - “Bueno, eeehhh, nosotros sabemos que podemos ganar para luego ´campionar´ siempre y cuando hagamos lo que mejor sabemos hacer que es jugar ´fúbo´, tenemos que hacer nuestro juego y eso se logra presionando al rival, sacándole la pelota y metiendo mas goles que ellos.”
Periodista:- “¿El técnico ya les dijo como van a formar?”
Salcedo:- “Eeehhh, bueno, eeehhh… nosotros sabemos que tenemos que presionar, sacarles la pelota y meter más goles que ellos”.
Periodista:- “Por último Chino, fuera de tema, ¿te vas a Europa cuando termine el campeonato?”
Salcedo:- “Bueno, eeehhh…. Nosotros tenemos que hacer lo que mejor sabemos que es jugar a este deporte tan lindo llamado ´fulbo´. Tenemos que hacer nuestro juego, presionar, quitarle la pelota al rival y meter más goles de los que nos conviertan a nosotros, o sea mas goles que ellos, ¿no?.”
Periodista:- “Muchas gracias, Chino.”
Salcedo: - No, gracias a vo´.


Aclaración: Para un mayor realismo, en la parte del jugador de fútbol, no pronunciar las eses.


Para un mejor sabor, agréguele dos huevos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

jueves, 27 de noviembre de 2008

Rhapsody Rabbit

Hace un tiempo dije que "Red hot ridding hood" debía ser el mejor dibujo animado que existe. Ahora que lo pienso, no sé si será cierto porque también está este...

Rhapsody Rabbit

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Miralo a "Yeeze"

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Ayer escuché en un programa de radio acerca de lo que les voy a mostrar.

En el blog de Kanye West, un músico estadounidense, aparece esta foto de esta chica (que teóricamente es conocida) que dice “where are you yeeze?”.
Que loco es todo, yo ni sabía que esta mujer es modelo argentina, y este tipo a 10.000 kilómetros de acá la conoce y postea sobre ella.

Estoy sorprendido...



Clickeando en la imagen se agranda.


Alli pueden apreciar los "románticos" comentarios del público. Hay uno que indudablemente es de un argentino, y ya se van a dar cuenta porqué.
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lunes, 24 de noviembre de 2008

La música, alimento para el alma

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La música es la droga del alma...

El sábado fue el día de la música y en el diario Crítica de ese mismo día pude leer esto:


"La música es parte de mi vida hace ya 20 años. Es lo único que para mí fue gratis y que me hacía feliz. Espero que siga por muchos años más.
Nos acompaña desde que nacemos con un arrorró hasta que morimos con una marcha fúnebre.
Está presente en todos los momentos de nuestra vida, en los buenos y en los malos, en los tristes y en los alegres, pero siempre acompañado de una canción."


El Mono de Kapanga.


"Es muy importante seguir develandolo que significa la música. No es la primera vez que se piensa en qué es. Y lo inabarcable de aquello que es nos tienta a seguir formulando ideas. Una idea clave,creo, es que, siendo un alimento auditivo fabuloso para la felicidad, el drama, el choque de fuerzas del ser interroga con la música momentos muy fuertes. Así también ese alimento como es la comida para el estómago, la música es para el alma.
¿Qué diferencia hay entre una comidita casera con todo bien hecho con un amor bárbaro y comer en un lugar re berreta donde terminás tomando medicamentos porque te hizo mal?
Lo que quisera decir es que un buen alimento en el espíritu es la base de la música. Se supone que es para el crecimiento, para soñar, para la felicidad, para no atarse,entonces vuela por encima de todas nuestras manías malas y buenas costumbres musicales y de las otras.
Así que, bueno, que siempre represente el brío, el swing, la polenta de todos nosotros y que contagie ese amor y fidelidad a la creatividad total siempre, sin concesiones".

Luis Alberto Spinetta.

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viernes, 21 de noviembre de 2008

Literatura de inodoro

El otro día tuve la oportunidad de leer en la sala de espera de un consultorio médico, unas cuantas revistas del espectáculo, y noté tres cosas:

1- Estas revistas debían estar allí desde la apertura del consultorio o desde que el médico se recibió. En una de ellas, la nota principal trataba sobre el casamiento de Susana Gimenez con Huberto Roviralta.

2- Son revistas que carecen de texto. No hay nada para leer, son pura foto. Es literatura de inodoro.

3- Pocas cosas hay mas superficiales que este tipo de revistas.

Hay gente que las debe leer, por lo que próximamente lanzaré mis revistas de espectáculos. No debe ser muy difícil.

A continuación una muestra:










Clickeando sobre las imágenes se agrandan.

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jueves, 20 de noviembre de 2008

Arte urbano

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Destaco esto por ser una forma de expresión, un intento de embellecer una pared perdida... o por lo que fuera.

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No me gusta el simple graffiti del nombre de una banda de rock barrial escrito desprolijamente en la pared de una casa recién pintada... gustos son gustos...

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martes, 18 de noviembre de 2008

Rutas Argentinas

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A unos 150 kilómetros de Rosario, en dirección a Buenos Aires, podemos encontrar este cartel.

un indicio de lo "bien" señalizadas que están las rutas argentinas.

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ACLARACIÓN: Como me he expresado mal, aclaro que el cartel se encuentra entre Rosario y Buenos Aires.

lunes, 17 de noviembre de 2008

La casa del rock naciente



La casa del rock naciente (House of the Rising Sun) - The Animals

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¡Último momento!, dijo el noticiero

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Estoy en un bar. El televisor muestra el noticiero que advierte:
¡Cae la bolsa de Buenos Aires un 15%, se derrumban las bolsas de todo el mundo, crisis financiera!

A los cinco segundos, ¡URGENTE! La presentadora del noticiero, con cara absorta por la información que tiene entre sus manos, da a conocer que Ana Montalvo, la vedette que está de moda por estos días se separó de su novio luego de 3 semanas de romance.
Nadie en el bar lo puede creer. El mozo tropieza y vuela la bandeja con todo lo que tenía por el aire. Una factura me pega en la cara, una cuchara se le incrusta en el ojo a un niño, un café con leche se derrama en la falda de una vieja que grita “¡policía, policía! El policía de la cuadra no acude, dado a que se enteró por la radio de la noticia de último momento y se encuentra petrificado.
Choque en cadena sobre la avenida Santa Fe, la gente se agolpa en el bar para presenciar el acontecimiento del año frente al televisor... que digo del año, ¡del siglo! Gente asomando la cabeza por las ventanas del bar. Nadie lo entiende, es mucho para una sociedad tan golpeada que va a necesitar años para recuperarse.
A la vieja del café le agarra un infarto.
El presidente habla al pueblo por cadena nacional y pide cautela mientras un enfermero le toma la presión; parece que la gendarmería patrullará las calles por las noches para evitar saqueos por tiempo indeterminado, los ministros ya están reunidos para evaluar las medidas a tomar.
“Terrible… peor que quedar afuera del mundial” dice uno por ahí. “pobre chica, debe estar destrozada por su separación”, se lamenta una señora que consuela a otra que no para de llorar.

Yo pido por favor que esta actriz no vuelva a tener un novio, y mucho menos que se case, porque si con esta separación se armó tanto revuelo, si se llega a divorciar, nos van a venir a buscar los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Ah, cayó la bolsa de Buenos Aires un 15%, se derrumban las bolsas de todo el mundo y el futuro financiero es incierto tirando a deplorable, ¿no importa, no?

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viernes, 7 de noviembre de 2008

La amenaza invisible


Así titulaba TN un informe sobre el herpes. "La amenaza invisible", como si fuera una película.
Y eso es lo que voy a hacer, una película que trate sobre los herpes y de como conquistan el universo. Ya tengo todo pensado, va a ser una trilogía, y para empezar, ya tengo los afiches.

Estos son:








TN promocionando mis películas....



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jueves, 6 de noviembre de 2008

No te va gustar - Adiós



Adiós (NTVG-Mateo Moreno)

adiós, se dijeron adiós
el tiempo es exacto, pero su amor no
y hoy se encuentran en todo
el aire les quema
nosotros miramos de afuera
sol, te pedimos a vos
que cures la herida que tiene su amor
es señal distante
que agita las noches
cansadas de invierno
dónde estará nuestro camino
cuándo el tiempo atrapó al destino
cómo… si tus besos son mi vino
dejálo ir, que no se detenga…
saber es escuchar
palabras a tiempo
que no se dicen
palabras a tiempo…
sol, te pedimos a vos
que cures la herida que tiene su amor
que cures la herida...

martes, 4 de noviembre de 2008

Velocidad


Arte en la ciudad.
"Velocidad", de Fabian Burgos.

jueves, 30 de octubre de 2008

¡Posible formación de la selección con Maradona!

¡Primicia!

Tanto en El Clarín como en La Nación del día de ayer, se han publicado posibles formaciones de la selección que Maradona podría parar en la cancha.

Para no ser menos, yo tambien arriesgo un posible equipo... total, si vamos a decir giladas...


Clarín:

Carrizo; Angeleri, Demichelis, Heinze, Papa; Gago, Mascherano, Messi, Riquelme; Agüero, Di María.


La Nación:

Carrizo; Angeleri, Demichelis, Heinze, Papa; Mascherano, Gago o Verón, Riquelme; Messi, Agüero o Tevez, Di María o Barrientos.


Yo:

Goycochea; Mac Allister, Gamboa, Soñora, Enrique (el loco); Mancuso, Borrelli, Enrique (el negro), Riquelme; Caniggia, Amato.



miércoles, 29 de octubre de 2008

domingo, 26 de octubre de 2008

Santa Bernardina del Monte - Leo Maslíah

Para ahorrar energía eléctrica, las autoridades de Santa Bernardina del Monte dispusieron que a la cero hora del día veinticinco los relojes se atrasaran una hora, pasando a marcar las veintitrés horas del día veinticuatro. De este modo la gente que tuviera que levantarse a la hora siete del día veinticinco no tendría que prender ninguna luz, ya que en realidad serían las ocho y el sol estaría ya en plena actividad.
Cuando llegó el momento -la cero hora del día veinticinco- la gente de Santa Bernardina del Monte, obediente como era, atrasó sus relojes una hora. Fueron entonces -o volvieron a ser- las veintitrés horas del día veinticuatro. Una hora después, los relojes volvían a marcar la cero hora del día veinticinco. La gente de Santa Bernardina del Monte, obediente como era, atrasó sus relojes una hora. Volvieron a ser entonces las veintitrés horas del día veinticuatro. Una hora después, los relojes volvían a marcar la cero hora del día veinticinco.
-¿Qué hago, mamá? -preguntó un joven- ¿atraso el reloj?
-Por supuesto, hijo: debemos ser respetuosos de las disposiciones de la autoridad - contestó la madre.
Todos los habitantes de Santa Bernardina del Monte obraron en consecuencia con ese precepto. Pero una hora después los relojes volvían a marcar la cero hora del día veinticinco. Nuevamente los pacíficos habitantes de Santa Bernardina del Monte atrasaron sus relojes una hora. Se pusieron entonces a esperar el transcurso de los sesenta minutos que faltaban para volver a atrasar los relojes. Pero algunos tenían sueño y se fueron a dormir, no sin antes dejar turnos establecidos de tal modo que siempre hubiera alguien despierto a la hora de atrasar el reloj.
A la mañana siguiente seguían siendo las veintitrés horas del día veinticuatro. Una hora después era la cero hora del día veinticinco, e inmediatamente después volvían a ser las veintitrés del día veinticuatro. Faltaban nueve horas para que abrieran las oficinas y los comercios. Una hora después faltaban ocho, pero en menos tiempo del que tardaba un gallo en cantar -y efectivamente había muchos gallos haciéndolo- volvían a faltar nueve.
Los habitantes de Santa Bernardina del Monte, de mantenerse este estado de cosas, habrían muerto de inanición. Sin embargo muy otra fue la causa de su muerte. Tres días después del cambio de hora, un funcionario del gobierno central que pasaba por el pueblo interpretó la actitud de los lugareños como huelga general por tiempo indeterminado, y dio parte de ello a sus superiores. Poco después, diez mil soldados entraron con helicópteros y tanques a Santa Bernardina, aniquilando a los insurrectos. Los relojes del pueblo, entonces, quedaron divididos en dos categorías: los que averiados por las balas, estaban clavados en una hora entre las veintitrés y las veinticuatro, y los que seguían marchando libremente, pudiendo llegar hasta más allá de la cero hora sin que nadie los tomara por las agujas para atrasarlos. De todos modos algunas horas después ellos solitos volvían a marcar las veintitrés, como si sintieran nostalgia de sus disciplinados dueños, que en paz descansen.



Dedicado a todos aquellos que no hablan de otra cosa que del cambio de hora.

viernes, 17 de octubre de 2008

martes, 14 de octubre de 2008

Visita a la librería

Entro a la librería y lo primero que veo es el libro de una tal Belen Francese, “Pequeña Belén (No) ilustrada”...


Mientras tanto Bioy Casares y Cortázar en el cielo se abrazan y lloran.


Imagino... ¿Qué diría Borges?




Para ilustrarse más sobre esta potencial Premio Nobel de Literatura, pueden leer la noticia acerca de la subasta de su manuscrito.
http://infobae.com/contenidos/381562-100805-0-Se-subast%C3%B3-un-manuscrito-Francese

¿Una Duff, Moe?

Un mexicano vio el negocio y se puso a vender cervezas con el nombre "Duff". Si, la cerveza que toma Homero Simpson.




http://www.eluniversal.com.mx/notas/468361.html (convengamos que no les traigo una primicia)

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"la fría e inhumana corporación Duff... Moe dame una Duff"

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viernes, 10 de octubre de 2008

¿No son iguales?

¿quién se copió de quién?



jueves, 9 de octubre de 2008

¡Esto es un plan canje Señores!

En Entre Ríos, la Policía cambia gomeras por pelotas de fútbol


La iniciativa fue presentada por un comisario de Villaguay, quien vio que los chicos no tenían balones para divertirse pero sí pasaban las horas rompiendo vidrios. Fue bien recibida por los pobladores

La jefatura departamental de la Policía de Villaguay, en la provincia de Entre Ríos, lanzó el programa Tomemos Conciencia, que consiste en la entrega de una pelota de fútbol por cada 15 gomeras, para evitar el uso de esos elementos.

El jefe de esa unidad policial, comisario Sergio Schneider, dijo hoy a la prensa que la idea surgió tras una reunión que mantuvo el año pasado en un barrio de la ciudad.

El funcionario recordó que las madres se quejaban porque los propietarios de un baldío habían arado un sector donde funcionaba una canchita de fútbol y que, como resultado, los chicos, en lugar de jugar al fútbol andaban todo el día con las gomeras.

Cuando Schneider propuso colaborar en el armado de una nueva cancha de fútbol, resultó que los niños se habían quedado sin pelotas.

Para resolver el problema, el jefe policial propuso cambiar 15 gomeras por una pelota y la iniciativa tuvo una rápida acogida entre los chicos.

Desde entonces, el programa se está aplicando con buenos resultados en escuelas y barrios de esa ciudad del centro geográfico de Entre Ríos.

El canje se lleva adelante gracias a la colaboración brindada por la Municipalidad de Villaguay, por un empresario local, por el Círculo de Oficiales de la Policía de Entre Ríos, y por la Dirección de Prevención y Seguridad Vial.

Schneider reveló que a través del programa ya se concretaron más de 50 canjes de gomeras por pelotas, pero admitió que aún no definió si se hará un acto público para quemar las gomeras o si le solicitará a un artista plástico de la zona para que realice una obra con esos elementos.

Según se explicó, con esta iniciativa se evita una práctica cuestionada por vecinos y comerciantes que sufrían la permanente rotura de vidrios y focos de alumbrado y se benefician también las aves de la zona que ya no serán perseguidas por los chicos.


http://www.infobae.com/contenidos/408362-101098-0-En-Entre-R%C3%ADos-la-Polic%C3%ADa-cambia-gomeras-pelotas-f%C3%BAtbol

domingo, 5 de octubre de 2008

Parole Parole

Mina y Celentano con Parole Parole.

Lo subo porque es un video muy gracioso de este bonito tema.

jueves, 2 de octubre de 2008

La primavera es en Octubre

Así es, la primavera parece que es en Octubre nomás.
En Nueva Palmira, Uruguay, se festeja la primavera 28 días después que en el resto del Hemisferio Sur.
Ciertamente nos encontramos ante personas muy originales.




http://www.notevagustar.com/

miércoles, 1 de octubre de 2008

El tipo que pasaba por ahi

Suele ocurrir en los equipos de barrio que a la hora de comenzar el partido faltan uno o dos jugadores. Casi siempre se recurre a oscuros sujetos que nunca faltan en la vecindad de los potreros. El destino de estos individuos no es envidiable. Deben jugar en puestos ruines, nadie les pasa la pelota y soportan remoquetes de ocasión, como Gordito, Pelado o Celeste, en alusión al color de su camiseta. Si repentinamente llega el jugador que faltaba, se lo reemplaza sin ninguna explicación y ya nadie se acuerda de su existencia.
Pero una tarde, en Villa del Parque, los muchachos del Ciclón de Jonte completaron su formación con uno de estos peregrinos anónimos. Y sucedió que el hombre era un genio. Jugaba y hacia jugar. Convirtió seis goles y realizo hazañas inolvidables. Nunca nadie jugó así. Al terminar el partido se fue en silencio, tal vez en procura de otros desafíos ajenos.
Cuando lo buscaron para felicitarlo, ya no estaba. Preguntaron por él a los lugareños, pero nadie lo conocía. Jamás volvieron a verlo.
Algunos muchachos del Ciclón de Jonte dicen que era un profesional de primera división, pero nadie se contenta con este juicio. La mayoría ha preferido sospechar que era un ángel que les hizo una gauchada. Desde aquella tarde, todos tratan con más cariño a los comedidos que juegan de relleno.

(Alejandro Dolina, "Apuntes del fútbol en Flores", Crónicas del Ángel Gris.)